A veces fantasmas del pasado aparecen sin preámbulos, silenciosos, como atrapados en el espacio que ocupan los recuerdos. Con una sonrisa, que se desvanece por el cansancio de sus almas, y sabiendo que hubo tiempos mejores, me siguen, me observan con curiosidad.
Me percato de su presencia y, no sé por qué, me platican sus vivencias, sus historias; algunos parecen desdichados, otros sólo añorantes de un tiempo al que ya no pertenecen. Yo escucho atento y complacido, lleno de asombro, hasta el más pequeño detalle. Luego, no les queda más por contar.
Sin más, se van tal como llegaron, no sé a dónde, no sé por qué... o si alguna vez regresarán.


No hay comentarios:
Publicar un comentario