Llegaré a casa y estará sobre la cama, impasible, con esas provocativas curvas, con esa piel morena, llamándome. La tomaré suavemente entre mis brazos. Mis manos recorrerán su cuerpo. Mis dedos la tocarán con mucha delicadeza, con gran pasión, hasta que su voz resuene con sonoros gritos por todo el lugar.
Llegaré a casa... y tocaré la guitarra.
25 de septiembre de 2009
24 de mayo de 2009
Fractal
Era domingo por la mañana. El aire fresco mecía las ramas en un arrullo y jugaba con mi cabello, mientras el sol calentaba gentilmente mi piel. No había muchos automóviles, se podía disfrutar de cierta calma, del canto de las aves y escuchar a lo lejos el ronroneo de alguna avenida.
Caminaba sin la menor preocupación, a la sombra de los árboles, cuando me vi a mí mismo caminando en dirección contraria. Estaba sudando, visiblemente angustiado, y respiraba agitadamente, cosa que desvaneció la tranquilidad de mi rostro. Era un buen día, ¿Que podía haber pasado? Así que cuando el sujeto que se dirigía hacia mí --que era yo-- pasó a mi lado, intenté detenerlo y preguntarle qué era lo que lo había alterado tanto; mas no hizo caso, me empujó, y siguió su camino, desorientado, agitado y tropezando con cuanto hubiera enfrente.
La escena me fue demasiado intrigante, de tal suerte que no podía dejar de pensar en ello. Doblando en la esquina, vi personas agrupándose en torno a sirenas de policía. Las luces centelleaban en rojo y azul llamando a los curiosos y a los morbosos, llamándome a mí tambien. No me pude contener y me abrí paso entre los gritos y las luces, sólo para ver en el suelo mi cadaver ensangentado. El horror que sentí al verme en un charco de sangre, con el rostro destrozado quién sabe por qué razón y las ropas desgarradas, me perturbó profundamente. Pasmado, me retiré del sitio lo más sigilosamente posible y sin saber a dónde ir, regregresé por donde había llegado.
Caminaba y sudaba frío, con la respiración agitada, totalmente angustiado y confundido. Entonces, me vi a mí mismo caminando en dirección contraria, campante, sin la menor preocupación. La tranquilidad del rostro de quien se dirigía hacia mí --que era yo-- se desvaneció cuando me vio en este estado lamentable. Intentó detenerme, como queriendo indagar algo que de todos modos no podía esclarecer, mas no hice caso, lo empujé, y seguí mi camino, desorientado, agitado y tropezando con cuanto hubiera enfrente...
Caminaba sin la menor preocupación, a la sombra de los árboles, cuando me vi a mí mismo caminando en dirección contraria. Estaba sudando, visiblemente angustiado, y respiraba agitadamente, cosa que desvaneció la tranquilidad de mi rostro. Era un buen día, ¿Que podía haber pasado? Así que cuando el sujeto que se dirigía hacia mí --que era yo-- pasó a mi lado, intenté detenerlo y preguntarle qué era lo que lo había alterado tanto; mas no hizo caso, me empujó, y siguió su camino, desorientado, agitado y tropezando con cuanto hubiera enfrente.
La escena me fue demasiado intrigante, de tal suerte que no podía dejar de pensar en ello. Doblando en la esquina, vi personas agrupándose en torno a sirenas de policía. Las luces centelleaban en rojo y azul llamando a los curiosos y a los morbosos, llamándome a mí tambien. No me pude contener y me abrí paso entre los gritos y las luces, sólo para ver en el suelo mi cadaver ensangentado. El horror que sentí al verme en un charco de sangre, con el rostro destrozado quién sabe por qué razón y las ropas desgarradas, me perturbó profundamente. Pasmado, me retiré del sitio lo más sigilosamente posible y sin saber a dónde ir, regregresé por donde había llegado.
Caminaba y sudaba frío, con la respiración agitada, totalmente angustiado y confundido. Entonces, me vi a mí mismo caminando en dirección contraria, campante, sin la menor preocupación. La tranquilidad del rostro de quien se dirigía hacia mí --que era yo-- se desvaneció cuando me vio en este estado lamentable. Intentó detenerme, como queriendo indagar algo que de todos modos no podía esclarecer, mas no hice caso, lo empujé, y seguí mi camino, desorientado, agitado y tropezando con cuanto hubiera enfrente...
14 de marzo de 2009
Viernes
Se ha desatado una serie de confusos y extraños sucesos. No fue algo planaedo... al menos no por mí. Simplemente fue algo que debía suceder, algo inevitable... que sucedería de todos modos.
Al tiempo que se aceleraba mi respiración, su aliento enublecía mis sentidos y reconfortaba mi interior. Acercó sus labios a los míos... y sucedió.
No sé que pasará después, pero pasará sin duda, una cosa a la vez, una después de otra. Y en ese continuo de sucesos estaré yo, confundido, como es mi costumbre.
Al tiempo que se aceleraba mi respiración, su aliento enublecía mis sentidos y reconfortaba mi interior. Acercó sus labios a los míos... y sucedió.
No sé que pasará después, pero pasará sin duda, una cosa a la vez, una después de otra. Y en ese continuo de sucesos estaré yo, confundido, como es mi costumbre.
7 de marzo de 2009
Fantasmas
A veces fantasmas del pasado aparecen sin preámbulos, silenciosos, como atrapados en el espacio que ocupan los recuerdos. Con una sonrisa, que se desvanece por el cansancio de sus almas, y sabiendo que hubo tiempos mejores, me siguen, me observan con curiosidad.
Me percato de su presencia y, no sé por qué, me platican sus vivencias, sus historias; algunos parecen desdichados, otros sólo añorantes de un tiempo al que ya no pertenecen. Yo escucho atento y complacido, lleno de asombro, hasta el más pequeño detalle. Luego, no les queda más por contar.
Sin más, se van tal como llegaron, no sé a dónde, no sé por qué... o si alguna vez regresarán.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

