Se ha desatado una serie de confusos y extraños sucesos. No fue algo planaedo... al menos no por mí. Simplemente fue algo que debía suceder, algo inevitable... que sucedería de todos modos.
Al tiempo que se aceleraba mi respiración, su aliento enublecía mis sentidos y reconfortaba mi interior. Acercó sus labios a los míos... y sucedió.
No sé que pasará después, pero pasará sin duda, una cosa a la vez, una después de otra. Y en ese continuo de sucesos estaré yo, confundido, como es mi costumbre.
14 de marzo de 2009
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